viernes, 24 de julio de 2009
¿ COMÓ ESTÁS UTILIZANDO TUS MANOS PARA EL BIEN?
«ESTAS MANOS ME SALVARON LA VIDA»
por el Hermano Pablo
Era un viejo edificio de apartamentos en la ciudad de Nueva York. El ascensor era tan viejo como el edificio. Rebeca Rosario, al dejar a sus tres hijitas en su apartamento, les dijo: «Vuelvo en seguida. No tengan miedo.» Y la señora fue hasta el ascensor del piso número 14, donde vivía.
Abrió la puerta y dio un paso hacia adentro. Pero en lugar de entrar en la cabina, cayó al vacío. La puerta no debió haberse abierto, pues la cabina estaba en el primer piso. Pero era un edificio viejo, y era, así mismo, un ascensor viejo.
En su desesperación, Rebeca atinó a agarrarse de los cables mohosos del aparato. Sintió el terrible dolor de la raspadura, como fuego brotando de sus manos, pero aminoró la caída. Se quebró ambos tobillos, pero no se mató.
En el hospital, algunos días después, Rebeca mostró sus manos quemadas casi hasta el hueso, y dijo: «Estas manos me salvaron la vida.»
¡Qué significativa la frase de aquella mujer de treinta años de edad! Al caer por el hueco de un ascensor desde el decimocuarto piso, atina a agarrarse de los cables, y al cabo de su odisea declara: «Estas manos me salvaron la vida.»
Las manos son un instrumento maravilloso, genial diseño de Dios. Con ellas se puede empuñar un hacha o un bisturí. Se puede pintar a brochazos un gallinero o, con un delicado pincel, un cuadro como «La Última Cena».
Con las manos se puede proporcionar el puñetazo más violento al enemigo, o la caricia más dulce al ser amado. Se puede con ellas robar descaradamente lo ajeno, o con honradez proveer el pan de la familia. Las manos de Rebeca Rosario sirvieron para salvarle la vida.
Hay en la historia universal otras manos que, sin salvar la vida de quien las extendía, fueron traspasadas para obtener la salvación de la humanidad entera. Fueron las manos benditas del divino Redentor, el Señor Jesucristo. Sus manos fueron clavadas a la cruz del Calvario a fin de que Él diera su vida por la de todo ser humano.
Ahora cualquier persona de cualquier raza, pueblo, color o idioma, de cualquier condición económica, clase social o religión, puede ser eternamente salva con sólo creer que Jesucristo es el Hijo de Dios y que dio su vida en la cruz del Calvario como precio de rescate para su salvación.
Para ser eterna y gratuitamente salvos, basta con que creamos en Jesucristo y lo recibamos como eterno Salvador. Hoy puede ser el día de nuestra salvación.
www.conciencia.net
jueves, 23 de julio de 2009
«NO SÉ SI... CONTARLES... A MIS PADRES»
por Carlos Rey
En este mensaje tratamos el siguiente caso de una joven que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:
«Yo soy una chica de quince años. Hace tiempo, un joven se me declaró, y yo no lo acepté; pero luego de insistirme mucho, me dejé besar....
»Resultó que él tiene diecinueve años y tiene un hijo.... Desde entonces, yo comencé a rechazarlo, y él me dijo que todavía tiene una [cuenta] pendiente conmigo. No sé exactamente [a] qué se refiere, pero tengo miedo. Me habla por Internet y, no sé, me da indirectas.... Él siempre para con chicos que son maleantes, y eso me da miedo. No sé si quiere hacerme daño o [si debo] contarles la verdad a mis padres....
»Si pudiera volver el tiempo atrás, nunca lo habría conocido.... ¡Por favor, ayúdenme! No sé qué hacer. ¡Estoy desesperada!»
Este es el consejo que le dimos:
«Querida amiga:
»¿Sabías que el temor es una alarma que Dios nos dio para advertirnos de que algo anda mal? ¿Qué hacemos cuando suena una alarma contra incendios? ¡Echamos a correr! Y les advertimos a otros acerca del peligro. Así mismo debes reaccionar ante la alarma contra el temor que estás sintiendo....
»Tu inteligencia y sentido común ya te indicaron lo que debes hacer. ¡Sí, cuéntales a tus padres de inmediato! No importa que tal vez no te estés llevando bien con ellos ahora mismo....
»El relato más antiguo de la historia universal tiene que ver con una joven llamada Eva.1 Dios le dijo a Eva que del fruto de los árboles que Él plantó para ella en el jardín, ella podía comer de todos, menos de uno. Eva sin duda tenía la intención de obedecer esa regla. Pero un día, cuando estaba sola, conoció a una criatura que pretendía saber mucho más que ella. Aquella criatura comenzó a tratar de convencerla de que tal regla en realidad no importaba, y que le convendría hacer caso omiso y comer del apetitoso fruto prohibido.
»... Eva... dejó que la criatura, que era Satanás mismo,2 la engañara convenciéndola de que quería lo mejor para ella a diferencia de aquel Ser Supremo que había establecido la regla. Así que, en vez de echar a correr, en vez de contarle a su esposo, en vez de obedecer la regla, Eva comió del fruto. Ese acto sencillo fue el comienzo de los problemas para toda la humanidad.
»Hay varias lecciones buenas que podemos aprender de esa historia verídica de Eva. En primer lugar, al parecer ella no tenía la menor idea de que corría peligro. Esto nos enseña el valor de hablar con nuestros familiares y amigos acerca de ciertos peligros....
»En segundo lugar, podemos aprender de Eva que es muy importante consultar con un amigo de confianza o con un familiar antes de tomar la decisión de comunicarnos con alguien a quien no conocemos....
»Por último, aprendemos que se han establecido las reglas para protegernos. Quizá no nos gusten. Quizá pensemos que limitan nuestras libertades. Y tal vez hasta creamos que el hacer lo que nos place nos conviene más. Pero a la larga, afrontamos serias consecuencias cuando optamos por desobedecer esas reglas.
»¡No seas como Eva!
»Linda y Carlos Rey.»
El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Caso de la semana», y luego el enlace que dice: «Caso 36».
1 Gn 3
2 Ap 12:9; 20:2
En este mensaje tratamos el siguiente caso de una joven que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:
«Yo soy una chica de quince años. Hace tiempo, un joven se me declaró, y yo no lo acepté; pero luego de insistirme mucho, me dejé besar....
»Resultó que él tiene diecinueve años y tiene un hijo.... Desde entonces, yo comencé a rechazarlo, y él me dijo que todavía tiene una [cuenta] pendiente conmigo. No sé exactamente [a] qué se refiere, pero tengo miedo. Me habla por Internet y, no sé, me da indirectas.... Él siempre para con chicos que son maleantes, y eso me da miedo. No sé si quiere hacerme daño o [si debo] contarles la verdad a mis padres....
»Si pudiera volver el tiempo atrás, nunca lo habría conocido.... ¡Por favor, ayúdenme! No sé qué hacer. ¡Estoy desesperada!»
Este es el consejo que le dimos:
«Querida amiga:
»¿Sabías que el temor es una alarma que Dios nos dio para advertirnos de que algo anda mal? ¿Qué hacemos cuando suena una alarma contra incendios? ¡Echamos a correr! Y les advertimos a otros acerca del peligro. Así mismo debes reaccionar ante la alarma contra el temor que estás sintiendo....
»Tu inteligencia y sentido común ya te indicaron lo que debes hacer. ¡Sí, cuéntales a tus padres de inmediato! No importa que tal vez no te estés llevando bien con ellos ahora mismo....
»El relato más antiguo de la historia universal tiene que ver con una joven llamada Eva.1 Dios le dijo a Eva que del fruto de los árboles que Él plantó para ella en el jardín, ella podía comer de todos, menos de uno. Eva sin duda tenía la intención de obedecer esa regla. Pero un día, cuando estaba sola, conoció a una criatura que pretendía saber mucho más que ella. Aquella criatura comenzó a tratar de convencerla de que tal regla en realidad no importaba, y que le convendría hacer caso omiso y comer del apetitoso fruto prohibido.
»... Eva... dejó que la criatura, que era Satanás mismo,2 la engañara convenciéndola de que quería lo mejor para ella a diferencia de aquel Ser Supremo que había establecido la regla. Así que, en vez de echar a correr, en vez de contarle a su esposo, en vez de obedecer la regla, Eva comió del fruto. Ese acto sencillo fue el comienzo de los problemas para toda la humanidad.
»Hay varias lecciones buenas que podemos aprender de esa historia verídica de Eva. En primer lugar, al parecer ella no tenía la menor idea de que corría peligro. Esto nos enseña el valor de hablar con nuestros familiares y amigos acerca de ciertos peligros....
»En segundo lugar, podemos aprender de Eva que es muy importante consultar con un amigo de confianza o con un familiar antes de tomar la decisión de comunicarnos con alguien a quien no conocemos....
»Por último, aprendemos que se han establecido las reglas para protegernos. Quizá no nos gusten. Quizá pensemos que limitan nuestras libertades. Y tal vez hasta creamos que el hacer lo que nos place nos conviene más. Pero a la larga, afrontamos serias consecuencias cuando optamos por desobedecer esas reglas.
»¡No seas como Eva!
»Linda y Carlos Rey.»
El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Caso de la semana», y luego el enlace que dice: «Caso 36».
1 Gn 3
2 Ap 12:9; 20:2
lunes, 20 de julio de 2009
Cómo obtener Poder Espiritual?
El modo de obtener poder espiritual es la plenitud del Espíritu, lo que significa simplemente ser regido por el Espíritu (Ef. 5: 18). El Espíritu Santo en la vida individual y en la vida corporativa de la iglesia constituye, en efecto, un tema que se repite en esta carta circular que llamamos Efesios. La solución de los problemas que aquejan a la iglesia hoy está en resolver los problemas del cristiano individual, y la solución para estos últimos es una Persona: el Espíritu Santo. El Espíritu es el antídoto para todo error, el poder para toda debilidad, la victoria para toda derrota, y la respuesta para toda necesidad. Está a disposición de todo creyente, por cuanto mora en su corazón y en su vida. La respuesta y el poder ya nos han sido dados porque el Espíritu Santo mora en nosotros. Hace algunos veranos estaba a punto de iniciar un viaje de tres semanas consecutivas para hablar en unos campamentos y dar conferencias, cuando caí con laringitis. Desesperadamente fui a ver al médico, en busca de alguna cura milagrosa que me permitiese cumplir con las obligaciones contraídas para esas tres semanas. Lo único que hizo el médico fue mandarme de vuelta a casa, diciéndome que me metiera en cama y que tomase grandes cantidades de líquidos. Pero no me conformé con esto. Me pareció que no estaba cumpliendo su deber como debía, porque había omitido recetarme algún medicamento potente. Ante mi insistencia, accedió por fin, y me dio unas pastillas sumamente caras y supuestamente potentes. Pero al mismo tiempo me dijo que el descanso y los líquidos contribuirían en forma más efectiva que la medicación. Pero la verdad es que yo no le creí. Por lo menos no obré como si le creyese, ya que comencé a tomar las pastillas fielmente cada cuatro horas al minuto. En cambio, sólo tomaba el agua necesaria para ayudarme a tragar las pastillas. De manera que cada cuatro horas tomaba dos tragos extra de agua. De algún modo logré recuperar la salud; sólo que fue a pesar de mi conducta, y no como consecuencia de ella.
Para acceder al poder espiritual deseo decirle que no existe ninguna fórmula nueva y asombrosamente diferente para adquirir poder espiritual. No existe la posibilidad que surja algo nuevo o que se agregue algo a aquello que Dios ya ha provisto, dado que nos ha concedido al Espíritu Santo para que more en nosotros. Se puede lograr con la misma facilidad que el agua, y no hacen falta pastillas costosas ni programas adicionales. Pero lo lamentable es que la mayoría de los cristianos obran como obré yo cuando tuve aquella laringitis. Buscamos la fórmula nueva, milagrosa, secreta, y pasamos por alto completamente el agua que está a nuestra disposición en forma gratuita. Nos arremolinamos alrededor del predicador que tiene algún nuevo secreto para el éxito, y dejamos en el olvido al Espíritu Santo que nos ha sido dado gratuitamente y que anhela darnos vida en abundancia. No es que necesitemos más de ese Espíritu; pero sí necesitamos desesperadamente conocerlo más, porque en la medida en que aumente nuestro conocimiento de él, crecerán nuestra fe y nuestro poder, y será mayor el control sobre nuestra vida. Con dicho fin hemos escrito este breve artículo. Es el anhelo del autor que su lectura proporcione un mayor conocimiento del Espíritu Santo, impulse a los lectores y estudiantes a entregarse completamente a su dirección, experimentando en plenitud sus muchos ministerios, a fin que el Cristo viviente, nuestro Señor, sea manifestado en la vida de todos los creyentes. Cuando así ocurra, sabremos que hemos aprendido bien la doctrina del Espíritu Santo.
Para acceder al poder espiritual deseo decirle que no existe ninguna fórmula nueva y asombrosamente diferente para adquirir poder espiritual. No existe la posibilidad que surja algo nuevo o que se agregue algo a aquello que Dios ya ha provisto, dado que nos ha concedido al Espíritu Santo para que more en nosotros. Se puede lograr con la misma facilidad que el agua, y no hacen falta pastillas costosas ni programas adicionales. Pero lo lamentable es que la mayoría de los cristianos obran como obré yo cuando tuve aquella laringitis. Buscamos la fórmula nueva, milagrosa, secreta, y pasamos por alto completamente el agua que está a nuestra disposición en forma gratuita. Nos arremolinamos alrededor del predicador que tiene algún nuevo secreto para el éxito, y dejamos en el olvido al Espíritu Santo que nos ha sido dado gratuitamente y que anhela darnos vida en abundancia. No es que necesitemos más de ese Espíritu; pero sí necesitamos desesperadamente conocerlo más, porque en la medida en que aumente nuestro conocimiento de él, crecerán nuestra fe y nuestro poder, y será mayor el control sobre nuestra vida. Con dicho fin hemos escrito este breve artículo. Es el anhelo del autor que su lectura proporcione un mayor conocimiento del Espíritu Santo, impulse a los lectores y estudiantes a entregarse completamente a su dirección, experimentando en plenitud sus muchos ministerios, a fin que el Cristo viviente, nuestro Señor, sea manifestado en la vida de todos los creyentes. Cuando así ocurra, sabremos que hemos aprendido bien la doctrina del Espíritu Santo.
sábado, 18 de julio de 2009
MOMENTOS MINISTERIALES: EN PRESENCIA DEL ESPÍRITU SANTO
LA AYUDA DEL ESPÍRITU SANTO EN TIEMPOS DIFÍCILES.
La única esperanza que tenemos en medio de los eventos mundiales, es ver la vida desde la perspectiva de Dios. Con su ayuda, podemos más que simplemente sobrevivir; podemos vivir la vida abundante y compartirla con otros.
Permítame compartir un versículo: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10). El Todopoderoso Dios quien creó y sostiene todas las cosas por su gracia, en su poder, y para su gloria, descendió de la gloria y se vistió de humanidad. Y cuando regresó a su Padre, nos hizo una promesa: “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.” (Juan 14:18).
Dios quiere llenar a todo creyente con poder, amor y dominio propio. ¿Cómo lo sé? Porque la Palabra de Dios lo promete: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timote 1:7).
Jesús vino a darnos vida abundante en medio de los ataques de Satanás para robar, matar y destruir. ¿Está usted listo para vivir ese estilo de vida? Entonces continúe leyendo.
EL ESPÍRITU SANTO NOS DINAMIZA CON SU PODER
Algunos tenemos “mieditis” acerca del futuro. ¿Sabe por qué estamos temerosos? Porque sentimos que una gran fuerza viene en contra nuestra, mayor que la que está dentro de nosotros.
Debemos creer en la Palabra de Dios que dice: “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?" (Salmo 27:1). Dios es su fortaleza.
¿Quiere usted tener esperanza en medio de la crisis? Entonces aférrese firmemente a la Palabra de Dios que proclama: “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4).
EL ESPÍRITU SANTO NOS ENRIQUECE CON AMOR
EL ESPÃRITU SANTO SU MEJOR AMIGO
El amor es una ponderosa fuerza para vencer el terror y el miedo. Si un terrorista le intimida a usted, él ha ganado. Si un terrorista logra que usted le odie, él ha ganado. Usted afirma: “¡Pero él es nuestro enemigo!” Cierto. No obstante, ¿qué dijo Jesús acerca de nuestros enemigos? Que debemos amarles (Mateo 5:44).
Déjeme decirle la diferencia entre el amor y el temor. El amor busca las oportunidades para dar; el temor es auto protector. El amor no piensa maldad; el temor no ve nada más. El amor nos moviliza hacia otras personas; el temor nos aleja de ellas. El amor es la señal de un creyente confiado en Dios; el temor es una señal de duda.
Le desafío a que encuentre a otra persona de una raza y religión diferente a la suya, y le muestre el amor sanador y esperanzador de Jesús. ¡Qué oportunidad de mostrar la diferencia que Jesús hace en nuestras vidas!
EL ESPÍRITU SANTO NOS ILUMINA CON DOMINIO PROPIO
El terror quiere que huyamos en estampida, pero el Espíritu Santo dice: “Ceñid los lomos de vuestro entendimiento” (1 Pedro 1:13). No deje que el diablo le robe de su mente la sabiduría de Dios. En Cristo, usted tiene toda la sabiduría del cielo a su disposición. En Cristo, usted tiene su sonrisa de gracia sobre usted.
Robert Lewis Stevenson contó la historia de un barco luchando por mantenerse a flote durante una tormenta. Los marineros estaban temerosos, y uno de ellos abandonó su puesto y fue hasta la cabina de mando para ver al capitán. Allí lo vio, con toda su fortaleza física y mental, luchando para mantener al barco alejado de las rocas, y timoneándolo con seguridad.
El capitán se volvió hacia él, y el marinero vio que estaba sonriendo. El marinero regresó donde sus compañeros y les dijo: “Estamos bien.” Pero le preguntaron: “¿Cómo lo sabes?” Él les contestó: “He visto el rostro del capitán, y él me sonrió.”
Existen sólo dos lugares en el mundo en donde no hay ninguna esperanza. Uno es el infierno, porque cuando usted está en el infierno, ha perdido toda esperanza. El otro es el cielo, porque ahí usted no necesita ninguna esperanza. Tanto y en cuanto Dios reina (y Él siempre reinará), hay esperanza. No necesitamos estar aterrorizados por nuestro adversario.
Contemple fijamente el rostro de Jesús. Dé un vistazo a todo lo demás. Dios todavía está en el trono.
La única esperanza que tenemos en medio de los eventos mundiales, es ver la vida desde la perspectiva de Dios. Con su ayuda, podemos más que simplemente sobrevivir; podemos vivir la vida abundante y compartirla con otros.
Permítame compartir un versículo: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10). El Todopoderoso Dios quien creó y sostiene todas las cosas por su gracia, en su poder, y para su gloria, descendió de la gloria y se vistió de humanidad. Y cuando regresó a su Padre, nos hizo una promesa: “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.” (Juan 14:18).
Dios quiere llenar a todo creyente con poder, amor y dominio propio. ¿Cómo lo sé? Porque la Palabra de Dios lo promete: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timote 1:7).
Jesús vino a darnos vida abundante en medio de los ataques de Satanás para robar, matar y destruir. ¿Está usted listo para vivir ese estilo de vida? Entonces continúe leyendo.
EL ESPÍRITU SANTO NOS DINAMIZA CON SU PODER
Algunos tenemos “mieditis” acerca del futuro. ¿Sabe por qué estamos temerosos? Porque sentimos que una gran fuerza viene en contra nuestra, mayor que la que está dentro de nosotros.
Debemos creer en la Palabra de Dios que dice: “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?" (Salmo 27:1). Dios es su fortaleza.
¿Quiere usted tener esperanza en medio de la crisis? Entonces aférrese firmemente a la Palabra de Dios que proclama: “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4).
EL ESPÍRITU SANTO NOS ENRIQUECE CON AMOR
EL ESPÃRITU SANTO SU MEJOR AMIGO
El amor es una ponderosa fuerza para vencer el terror y el miedo. Si un terrorista le intimida a usted, él ha ganado. Si un terrorista logra que usted le odie, él ha ganado. Usted afirma: “¡Pero él es nuestro enemigo!” Cierto. No obstante, ¿qué dijo Jesús acerca de nuestros enemigos? Que debemos amarles (Mateo 5:44).
Déjeme decirle la diferencia entre el amor y el temor. El amor busca las oportunidades para dar; el temor es auto protector. El amor no piensa maldad; el temor no ve nada más. El amor nos moviliza hacia otras personas; el temor nos aleja de ellas. El amor es la señal de un creyente confiado en Dios; el temor es una señal de duda.
Le desafío a que encuentre a otra persona de una raza y religión diferente a la suya, y le muestre el amor sanador y esperanzador de Jesús. ¡Qué oportunidad de mostrar la diferencia que Jesús hace en nuestras vidas!
EL ESPÍRITU SANTO NOS ILUMINA CON DOMINIO PROPIO
El terror quiere que huyamos en estampida, pero el Espíritu Santo dice: “Ceñid los lomos de vuestro entendimiento” (1 Pedro 1:13). No deje que el diablo le robe de su mente la sabiduría de Dios. En Cristo, usted tiene toda la sabiduría del cielo a su disposición. En Cristo, usted tiene su sonrisa de gracia sobre usted.
Robert Lewis Stevenson contó la historia de un barco luchando por mantenerse a flote durante una tormenta. Los marineros estaban temerosos, y uno de ellos abandonó su puesto y fue hasta la cabina de mando para ver al capitán. Allí lo vio, con toda su fortaleza física y mental, luchando para mantener al barco alejado de las rocas, y timoneándolo con seguridad.
El capitán se volvió hacia él, y el marinero vio que estaba sonriendo. El marinero regresó donde sus compañeros y les dijo: “Estamos bien.” Pero le preguntaron: “¿Cómo lo sabes?” Él les contestó: “He visto el rostro del capitán, y él me sonrió.”
Existen sólo dos lugares en el mundo en donde no hay ninguna esperanza. Uno es el infierno, porque cuando usted está en el infierno, ha perdido toda esperanza. El otro es el cielo, porque ahí usted no necesita ninguna esperanza. Tanto y en cuanto Dios reina (y Él siempre reinará), hay esperanza. No necesitamos estar aterrorizados por nuestro adversario.
Contemple fijamente el rostro de Jesús. Dé un vistazo a todo lo demás. Dios todavía está en el trono.
FRENTE AL FRACASO ESTA CRISTO PARA AYUDARTE
UNA CÉLULA FOTOELÉCTRICA
por Carlos Rey
Su nombre: Javier Soliz. Su edad: cuarenta y dos años. Su domicilio: San Francisco, California. Su profesión: ingeniero electrónico.
Javier había sufrido uno de los traumas más dolorosos de la vida. Su esposa le había pedido el divorcio. El juez había decidido que sus dos hijos, Miguel, de diez años, y Jackie, de ocho, quedaran al cuidado de la madre. Javier estaba destrozado.
De los componentes de ese triste triángulo jurídico, formado por la esposa, el esposo y el juez, el único que no había tomado cartas en el asunto era Javier mismo. Fue así como decidió emplear sus dotes de ingeniero electrónico para hacerse valer. Preparó una pequeña célula fotoeléctrica, diminuta obra maestra de ingeniería, que con la luz del sol podía activar cualquier objeto que Javier quisiera. Y la puso en el borde de la ventana, apuntando hacia el oriente.
«Mañana, tan pronto como salga el sol —pensó—, terminarán mis penas.» Dicho esto, tomó pastillas para dormir y se sentó en un cómodo sillón, con la pequeña célula conectada a un cartucho de dinamita que había adherido a su pecho.
Lo demás fue crónica policiaca. No bien salieron los primeros rayos del sol esa mañana en San Francisco, la célula accionó el cartucho, y explotó la dinamita.
He aquí un suceso novelesco. Al parecer Javier lo tenía todo. Nadie sospechaba que algo andaba mal. Pero lejos de estar satisfecho con su vida, Javier se sentía tan vacío por dentro que no quería seguir viviendo. De ahí que se valiera del primer rayo del sol para escapar de su agonía.
En todo suicidio siempre son evidentes dos fracasos. El primer fracaso es el del suicida mismo que se siente incapaz de soportar por más tiempo la vida; el segundo es la pérdida total de la fe: la fe en sí mismo, la fe en los demás, la fe en la vida y la fe en Dios. Aquí cabe recalcar lo que se ha dicho tantas veces: El error más grande del suicida es negarle a Dios una última oportunidad de intervenir en su vida.
Es cierto que la vida suele abrumarnos con enormes responsabilidades. Y es también cierto que las penas pueden acumularse hasta llegar a ser más de lo que creemos poder aguantar. Pero es igualmente cierto que Dios tiene poder para quitarnos de encima ese peso que creíamos insoportable. Dios puede rescatar, del mismo borde del suicidio, a todos los que claman a Él.
Estas no son palabras huecas. Dios está cerca de cada uno de nosotros, y quiere intervenir en los asuntos de nuestra vida. Basta con que clamemos a Él para que llene ese vacío que tenemos por dentro y nos dé una razón para vivir.
www.conciencia.net
por Carlos Rey
Su nombre: Javier Soliz. Su edad: cuarenta y dos años. Su domicilio: San Francisco, California. Su profesión: ingeniero electrónico.
Javier había sufrido uno de los traumas más dolorosos de la vida. Su esposa le había pedido el divorcio. El juez había decidido que sus dos hijos, Miguel, de diez años, y Jackie, de ocho, quedaran al cuidado de la madre. Javier estaba destrozado.
De los componentes de ese triste triángulo jurídico, formado por la esposa, el esposo y el juez, el único que no había tomado cartas en el asunto era Javier mismo. Fue así como decidió emplear sus dotes de ingeniero electrónico para hacerse valer. Preparó una pequeña célula fotoeléctrica, diminuta obra maestra de ingeniería, que con la luz del sol podía activar cualquier objeto que Javier quisiera. Y la puso en el borde de la ventana, apuntando hacia el oriente.
«Mañana, tan pronto como salga el sol —pensó—, terminarán mis penas.» Dicho esto, tomó pastillas para dormir y se sentó en un cómodo sillón, con la pequeña célula conectada a un cartucho de dinamita que había adherido a su pecho.
Lo demás fue crónica policiaca. No bien salieron los primeros rayos del sol esa mañana en San Francisco, la célula accionó el cartucho, y explotó la dinamita.
He aquí un suceso novelesco. Al parecer Javier lo tenía todo. Nadie sospechaba que algo andaba mal. Pero lejos de estar satisfecho con su vida, Javier se sentía tan vacío por dentro que no quería seguir viviendo. De ahí que se valiera del primer rayo del sol para escapar de su agonía.
En todo suicidio siempre son evidentes dos fracasos. El primer fracaso es el del suicida mismo que se siente incapaz de soportar por más tiempo la vida; el segundo es la pérdida total de la fe: la fe en sí mismo, la fe en los demás, la fe en la vida y la fe en Dios. Aquí cabe recalcar lo que se ha dicho tantas veces: El error más grande del suicida es negarle a Dios una última oportunidad de intervenir en su vida.
Es cierto que la vida suele abrumarnos con enormes responsabilidades. Y es también cierto que las penas pueden acumularse hasta llegar a ser más de lo que creemos poder aguantar. Pero es igualmente cierto que Dios tiene poder para quitarnos de encima ese peso que creíamos insoportable. Dios puede rescatar, del mismo borde del suicidio, a todos los que claman a Él.
Estas no son palabras huecas. Dios está cerca de cada uno de nosotros, y quiere intervenir en los asuntos de nuestra vida. Basta con que clamemos a Él para que llene ese vacío que tenemos por dentro y nos dé una razón para vivir.
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viernes, 17 de julio de 2009
EDIFICANDO SOBRE BASES FIRMES: CON CRISTO
CUANDO NO SE MIDEN LAS CONSECUENCIAS
por el Hermano Pablo
Fue una hazaña singular. En un lapso de tres meses Alejo Alberti, de dieciocho años de edad, construyó una casa. La hizo con sus propias manos y enteramente de trozos de árboles. Primero taló los árboles. Después cortó los trozos, todos del mismo tamaño. Y luego fue colocando trozo sobre trozo, ensamblados unos con otros hasta formar su casa de dos cuartos, cocina y baño. Todo esto ocurrió en las montañas de Catskill del estado de Nueva York en los Estados Unidos.
Pero Alejo no contó con el invierno. Y éste fue tan duro que no pudo aguantar el frío. Tuvo entonces que ir desarmando trozo tras trozo, hasta desmantelar una parte de la casa para, con el fuego de los trozos, poder calentar la otra parte. Cuando le quedaba sólo media casa, regresó a la ciudad.
¿Qué fue lo que le pasó a Alejo Alberti? No midió las consecuencias. Y cuando llegaron los malos tiempos, Alejo no estaba preparado. Es increíble cómo algunos pasan por esta vida sin prever las consecuencias y, cuando el mundo se les viene encima, se extrañan de que todo les vaya mal.
Hay quienes edifican una posición importante en la vida, luchando con paciencia y pericia durante muchos años. Logran seguir una carrera, fundar una empresa, ganar mucho dinero, comprarse varias casas. Se casan, crían hijos, los educan y, tras unos cuarenta años de lucha, obtienen el prestigio social que sus años de trabajo les han deparado.
¿Y qué ocurre entonces? Comienzan, por una loca aventura de amor, a derribar todo lo que pacientemente construyeron. Una mujer joven los cautiva con sus encantos, y cuarenta años de vida provechosa y fructífera quedan, en un momento, hechos cenizas en el fuego de una pasión otoñal.
Cada nada oímos de historias como éstas, que ocurren en los que se han ganado algún prestigio en esta vida. La pantalla grande y la chica han recogido más de una vez la historia de un hombre que, por ceder al fuego otoñal, que puede ser más destructivo que el juvenil, se hunde en el fracaso y en la degradación social.
Más vale que midamos las consecuencias. No nos lancemos al vacío sólo por una ilusión. La vida nos ha costado demasiado para hacerla cenizas en un instante. Pidámosle a Dios que nos ayude en esos momentos cuando una buena situación económica y social nos hace creer que podemos darnos cualquier gusto. Hagamos de Cristo el Señor de nuestra vida, antes que se destruya todo lo que hemos edificado.
www.conciencia.net
por el Hermano Pablo
Fue una hazaña singular. En un lapso de tres meses Alejo Alberti, de dieciocho años de edad, construyó una casa. La hizo con sus propias manos y enteramente de trozos de árboles. Primero taló los árboles. Después cortó los trozos, todos del mismo tamaño. Y luego fue colocando trozo sobre trozo, ensamblados unos con otros hasta formar su casa de dos cuartos, cocina y baño. Todo esto ocurrió en las montañas de Catskill del estado de Nueva York en los Estados Unidos.
Pero Alejo no contó con el invierno. Y éste fue tan duro que no pudo aguantar el frío. Tuvo entonces que ir desarmando trozo tras trozo, hasta desmantelar una parte de la casa para, con el fuego de los trozos, poder calentar la otra parte. Cuando le quedaba sólo media casa, regresó a la ciudad.
¿Qué fue lo que le pasó a Alejo Alberti? No midió las consecuencias. Y cuando llegaron los malos tiempos, Alejo no estaba preparado. Es increíble cómo algunos pasan por esta vida sin prever las consecuencias y, cuando el mundo se les viene encima, se extrañan de que todo les vaya mal.
Hay quienes edifican una posición importante en la vida, luchando con paciencia y pericia durante muchos años. Logran seguir una carrera, fundar una empresa, ganar mucho dinero, comprarse varias casas. Se casan, crían hijos, los educan y, tras unos cuarenta años de lucha, obtienen el prestigio social que sus años de trabajo les han deparado.
¿Y qué ocurre entonces? Comienzan, por una loca aventura de amor, a derribar todo lo que pacientemente construyeron. Una mujer joven los cautiva con sus encantos, y cuarenta años de vida provechosa y fructífera quedan, en un momento, hechos cenizas en el fuego de una pasión otoñal.
Cada nada oímos de historias como éstas, que ocurren en los que se han ganado algún prestigio en esta vida. La pantalla grande y la chica han recogido más de una vez la historia de un hombre que, por ceder al fuego otoñal, que puede ser más destructivo que el juvenil, se hunde en el fracaso y en la degradación social.
Más vale que midamos las consecuencias. No nos lancemos al vacío sólo por una ilusión. La vida nos ha costado demasiado para hacerla cenizas en un instante. Pidámosle a Dios que nos ayude en esos momentos cuando una buena situación económica y social nos hace creer que podemos darnos cualquier gusto. Hagamos de Cristo el Señor de nuestra vida, antes que se destruya todo lo que hemos edificado.
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jueves, 16 de julio de 2009
¿ Que significa nacer de nuevo ?
Bienvenido a The New Life Mission. - Un Ministerio de Libros Cristianos Gratuitos
Para esparcir el evangelio del agua (bautismo de Jesús) y el Espíritu que permite a la gente resolver su problema de pecado basado en la pura Palabra de Dios revelada en la Biblia, The New Life Misión ha estado traduciendo y publicando libros Cristianos gratuitos en varios idiomas.
Aunque existen muchos Cristianos hoy, vemos que muchos de ellos de hecho solo van a la iglesia los Domingos, y en sus corazones no se encuentra ningún estándar claro ni Palabra de salvación. Pero Jesús dijo, "De cierto, de cierto te digo que a menos que uno nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios" (Juan 3:5).
¿Que significa aquí nacer de nuevo? Nacer de nuevo no es abandonar la vida pecadora de uno y comenzar una nueva vida después de creer en Jesús, como piensa la mayoría de la gente. Aunque esto sería bueno, esto en si mismo no es nacer de nuevo, ni ser salvo. Cuando la Biblia nos dice que debemos nacer de nuevo del agua y el Espíritu, significa que "los pecadores deben arrepentirse, creer en el bautismo de Jesús y en la sangre de la Cruz, y así recibir la remisión del pecado en sus corazones y convertirse en justos." En otras palabras, significa nacer de arriba. Este no es un cambio que viene de los seres humanos, sino que es una transformación que viene de Dios.
En 1 Juan 5:6-8, la Biblia dice, "Este es Jesucristo, el que vino por agua y sangre; no por agua solamente, sino por agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan en uno." Jesús vino a esta tierra por agua y sangre. Jesús nació del cuerpo de la Virgen María encarnado en carne de hombre, y cuando Él cumplió 30, Él fue bautizado por Juan el Bautista en el Río Jordán. Las obras de la salvación que nos hacen nacer de nuevo del agua y el Espíritu comenzaron con el nacimiento de Jesús, y mientras Él lavaba los pecados del mundo recibiendo Su bautismo de Juan el Bautista, el representante de la humanidad, en el Río Jordán.
Sabemos muy bien que Jesús fue condenado vicariamente en lugar nuestro derramando Su sangre sobre la Cruz. ¿Pero por qué Jesús, Dios Mismo quién era sin pecado, tuvo que soportar esta condenación sobre la Cruz? Existen causas y efectos en todas las cosas. El que Jesús muriera sobre la Cruz por nuestros pecados está muy relacionado al evento de Su bautismo, cuando Él fue bautizado por Juan el Bautista en el Río Jordán, lo cuál era una forma de la imposición de manos. El Apóstol Pedro dijo en 1 Pedro 3:21 el bautismo que corresponde a esto ahora nos salva. Entonces esto significa que Jesús vino por el bautismo y la Cruz.
En el bautismo de Jesús esta escondido el misterio de la remisión del pecado, el misterio de nacer del agua y el Espíritu. Si, a pesar de esto, ignoráramos este bautismo de Jesús y no lo creemos, entonces nosotros mismos estaríamos traicionando la voluntad de Dios y abandonado nuestra propia salvación. Los libros Cristianos gratuitos de The New Life Misión dan una explicación clara del estándar de salvación asentándolo sobre cimientos bíblicos sólidos y reales, y ellos se dirigen a los conceptos básicos de la salvación como el nacer de nuevo del agua y el Espíritu. Para más detalles, invitamos a nuestros visitantes a leer los libros Cristianos gratuitos que damos en formato impreso o electrónico.
Para esparcir el evangelio del agua (bautismo de Jesús) y el Espíritu que permite a la gente resolver su problema de pecado basado en la pura Palabra de Dios revelada en la Biblia, The New Life Misión ha estado traduciendo y publicando libros Cristianos gratuitos en varios idiomas.
Aunque existen muchos Cristianos hoy, vemos que muchos de ellos de hecho solo van a la iglesia los Domingos, y en sus corazones no se encuentra ningún estándar claro ni Palabra de salvación. Pero Jesús dijo, "De cierto, de cierto te digo que a menos que uno nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios" (Juan 3:5).
¿Que significa aquí nacer de nuevo? Nacer de nuevo no es abandonar la vida pecadora de uno y comenzar una nueva vida después de creer en Jesús, como piensa la mayoría de la gente. Aunque esto sería bueno, esto en si mismo no es nacer de nuevo, ni ser salvo. Cuando la Biblia nos dice que debemos nacer de nuevo del agua y el Espíritu, significa que "los pecadores deben arrepentirse, creer en el bautismo de Jesús y en la sangre de la Cruz, y así recibir la remisión del pecado en sus corazones y convertirse en justos." En otras palabras, significa nacer de arriba. Este no es un cambio que viene de los seres humanos, sino que es una transformación que viene de Dios.
En 1 Juan 5:6-8, la Biblia dice, "Este es Jesucristo, el que vino por agua y sangre; no por agua solamente, sino por agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan en uno." Jesús vino a esta tierra por agua y sangre. Jesús nació del cuerpo de la Virgen María encarnado en carne de hombre, y cuando Él cumplió 30, Él fue bautizado por Juan el Bautista en el Río Jordán. Las obras de la salvación que nos hacen nacer de nuevo del agua y el Espíritu comenzaron con el nacimiento de Jesús, y mientras Él lavaba los pecados del mundo recibiendo Su bautismo de Juan el Bautista, el representante de la humanidad, en el Río Jordán.
Sabemos muy bien que Jesús fue condenado vicariamente en lugar nuestro derramando Su sangre sobre la Cruz. ¿Pero por qué Jesús, Dios Mismo quién era sin pecado, tuvo que soportar esta condenación sobre la Cruz? Existen causas y efectos en todas las cosas. El que Jesús muriera sobre la Cruz por nuestros pecados está muy relacionado al evento de Su bautismo, cuando Él fue bautizado por Juan el Bautista en el Río Jordán, lo cuál era una forma de la imposición de manos. El Apóstol Pedro dijo en 1 Pedro 3:21 el bautismo que corresponde a esto ahora nos salva. Entonces esto significa que Jesús vino por el bautismo y la Cruz.
En el bautismo de Jesús esta escondido el misterio de la remisión del pecado, el misterio de nacer del agua y el Espíritu. Si, a pesar de esto, ignoráramos este bautismo de Jesús y no lo creemos, entonces nosotros mismos estaríamos traicionando la voluntad de Dios y abandonado nuestra propia salvación. Los libros Cristianos gratuitos de The New Life Misión dan una explicación clara del estándar de salvación asentándolo sobre cimientos bíblicos sólidos y reales, y ellos se dirigen a los conceptos básicos de la salvación como el nacer de nuevo del agua y el Espíritu. Para más detalles, invitamos a nuestros visitantes a leer los libros Cristianos gratuitos que damos en formato impreso o electrónico.
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