EL MAL EJEMPLO DEL HIJO MAYOR
por Carlos Rey
En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:
«Tengo cuatro hijos... El mayor, [que tiene] quince años, está consumiendo drogas.... Él ha tenido varias suspensiones en las escuelas por peleas, y ahora le encontraron drogas y lo acaban de suspender.
»Estoy desesperada porque no sé qué hacer.... No quisiera que mis otros niños también tomen el ejemplo del mayor.»
Este es el consejo que le dimos:
«Estimada amiga:
»Al escribirle, no podemos dejar de sentir la desesperación que usted ha manifestado. Y aunque le tenemos un consejo, no hay nada en absoluto que podamos decirle que alivie su carga. Es más, si decide seguir nuestro consejo, es posible que sus problemas se vuelvan más difíciles por algún tiempo. Pero si se mantiene firme, aun cuando piense que no puede soportar un minuto más, le aseguramos que obtendrá buenos resultados.
»Lo primero que debe hacer es tener una seria conversación con su hijo. Explíquele que su conducta es perjudicial, no sólo para él sino también para sus hermanos menores. Dígale que, debido a que usted lo ama al extremo de estar dispuesta a hacer todo lo que sea necesario para mejorar su comportamiento, de ahora en adelante toda infracción que él cometa tendrá como consecuencia un castigo, y que usted está determinada a cerciorarse de que él sufra las consecuencias de cada infracción.
»Haga una lista a medida que sostiene esa conversación con su hijo. Anote cada conducta inaceptable seguida del castigo que él sufrirá si persiste en esa conducta. Los castigos deben ser menos severos para infracciones menores, y más severos para infracciones mayores. Algunos castigos obvios que se nos ocurren implican el privar a su hijo de ciertos privilegios durante un tiempo establecido de antemano, tales como salir de la casa para estar con amigos, hablar por teléfono, usar una computadora y evitar que usted inspeccione sus pertenencias....
»... Usted debe hallar la forma de asegurarse de que su hijo jamás carezca de supervisión de parte de adultos responsables. Antes de consumir las drogas, él tiene que adquirir dinero de alguna parte y encontrarse con algún expendedor para comprarlas. Si usted logra impedir que él adquiera el dinero para la compra o que se encuentre con el vendedor, impedirá que él adquiera las drogas y, por consiguiente, le pondrá fin al problema....
»Por último, busque algún apoyo para usted misma. Usted necesita a alguien con quien hablar y a alguien a quien consultarle. Muchas iglesias tienen programas para la rehabilitación de drogadictos y para sus familiares. Si asiste a una de esas iglesias, también tendrá más oportunidades para comunicarse con Dios, quien la ama muchísimo y quiere darle fuerzas para el difícil camino que tiene por delante. Cuando usted acuda a Dios y le cuente sus problemas mediante la oración, Él pondrá ideas en su mente que la ayudarán a saber cómo afrontar los dilemas de cada día, y le dará la sabiduría que necesita para guiar a su hijo a través de esta peligrosa etapa de su vida.
»¡No se dé por vencida!
»Linda y Carlos Rey.»
El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar el enlace en www.conciencia.net que dice: «Caso de la semana», y luego el enlace que dice: «Caso 38».
www.conciencia.net
viernes, 7 de agosto de 2009
LOS PROBLEMAS DE LA VIDA PUEDEN IR AUMENTADO SINO HACEMOS ALGO
UNA NUBE DE MOSQUITOS
por el Hermano Pablo
El viejo avión DC-8 se acercaba al aeropuerto de Yakarta, Indonesia. El tiempo estaba algo tormentoso, pero no ofrecía peligro. El piloto hizo bajar las ruedas y puso los alerones. Por delante había una densa nube plomiza, pero no tenía mayor importancia. Sin embargo, no bien el avión entró en esa nube, los motores se apagaron.
El piloto, sorprendido, tuvo que hacer aterrizar el avión en plena selva. Los espesos árboles aminoraron el impacto. El avión, tras unos cuantos saltos, finalmente se detuvo. Los 142 pasajeros y la tripulación salieron golpeados pero vivos.
¿Qué había pasado? La densa nube gris que paró los motores eran miles de millones de mosquitos. Éstos habían taponado las turbinas, de modo que el avión había quedado sin fuerza motriz. Un solo mosquito o, incluso, algunos pocos, podrían ser molestos, pero se pueden matar de un manotazo. En cambio, millones de mosquitos formando una densa nube negra resultó ser devastador.
Así son los problemas de la vida. Cuando es uno solo, no provoca mayor preocupación. Pero cuando éstos se acumulan en la vida y nos hallamos ofuscados bajo el peso de ellos, se vuelven una carga onerosa.
Hay tres clases de problemas: los que nosotros mismos nos causamos con nuestro comportamiento, los que otros nos causan por la razón que sea, y los que existen solamente en nuestra imaginación. Y sean cuales sean, y vengan de donde vengan, cuando se amontonan uno sobre otro en pesada y densa nube, nos ofuscamos y no hallamos qué hacer. ¿Cuál será la solución?
Comencemos pidiéndole a Dios calma en sincera oración. Es difícil pensar cuando ruge la tormenta. Luego sentémonos a una mesa o escritorio, y con lápiz y papel en la mano, comencemos a escribir. Anotemos con detalles cada uno de los problemas. Lo primero que notaremos es lo difícil que es pasar al papel el problema. Es porque, en gran parte, el problema es una reacción emocional y no algo, en sí, específico. En cuanto nos damos cuenta de eso, el problema empieza a disiparse.
Cuando terminemos de elaborar la lista, llevemos cada problema a Dios en oración, comenzando con el más leve. El apóstol Pedro dice: «Depositen en él [Cristo] toda ansiedad, porque él cuida de ustedes» (1 Pedro 5:7). Cuando con calma invocamos la ayuda divina, las soluciones comienzan a aparecer. Lo que antes era una confusión tormentosa se convierte en un remanso de paz, todo por acción de Cristo. Él está esperando que clamemos a Él para darnos esa paz.
www.conciencia.net
por el Hermano Pablo
El viejo avión DC-8 se acercaba al aeropuerto de Yakarta, Indonesia. El tiempo estaba algo tormentoso, pero no ofrecía peligro. El piloto hizo bajar las ruedas y puso los alerones. Por delante había una densa nube plomiza, pero no tenía mayor importancia. Sin embargo, no bien el avión entró en esa nube, los motores se apagaron.
El piloto, sorprendido, tuvo que hacer aterrizar el avión en plena selva. Los espesos árboles aminoraron el impacto. El avión, tras unos cuantos saltos, finalmente se detuvo. Los 142 pasajeros y la tripulación salieron golpeados pero vivos.
¿Qué había pasado? La densa nube gris que paró los motores eran miles de millones de mosquitos. Éstos habían taponado las turbinas, de modo que el avión había quedado sin fuerza motriz. Un solo mosquito o, incluso, algunos pocos, podrían ser molestos, pero se pueden matar de un manotazo. En cambio, millones de mosquitos formando una densa nube negra resultó ser devastador.
Así son los problemas de la vida. Cuando es uno solo, no provoca mayor preocupación. Pero cuando éstos se acumulan en la vida y nos hallamos ofuscados bajo el peso de ellos, se vuelven una carga onerosa.
Hay tres clases de problemas: los que nosotros mismos nos causamos con nuestro comportamiento, los que otros nos causan por la razón que sea, y los que existen solamente en nuestra imaginación. Y sean cuales sean, y vengan de donde vengan, cuando se amontonan uno sobre otro en pesada y densa nube, nos ofuscamos y no hallamos qué hacer. ¿Cuál será la solución?
Comencemos pidiéndole a Dios calma en sincera oración. Es difícil pensar cuando ruge la tormenta. Luego sentémonos a una mesa o escritorio, y con lápiz y papel en la mano, comencemos a escribir. Anotemos con detalles cada uno de los problemas. Lo primero que notaremos es lo difícil que es pasar al papel el problema. Es porque, en gran parte, el problema es una reacción emocional y no algo, en sí, específico. En cuanto nos damos cuenta de eso, el problema empieza a disiparse.
Cuando terminemos de elaborar la lista, llevemos cada problema a Dios en oración, comenzando con el más leve. El apóstol Pedro dice: «Depositen en él [Cristo] toda ansiedad, porque él cuida de ustedes» (1 Pedro 5:7). Cuando con calma invocamos la ayuda divina, las soluciones comienzan a aparecer. Lo que antes era una confusión tormentosa se convierte en un remanso de paz, todo por acción de Cristo. Él está esperando que clamemos a Él para darnos esa paz.
www.conciencia.net
martes, 4 de agosto de 2009
LA ORACION VICTORIOSA
Por el Dr. Adrián Rogers
“Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén” (Mateo 6:9-13).
La oración
victoriosa
Mt. 6:9-13
Usted no puede hacer nada mejor que aprender cómo orar. Como hija o hijo aprender a caminar con su Padre es su primera prioridad. Es su más sublime llamado y le traerá profundo gozo. ¿Pero qué sucede?
Nos sentimos intimidados. Se nos traba la lengua. Luego, cuando aprendemos cuán sencillo es, vienen los problemas. Hay demoras y nos preguntamos si Él esta escuchando. Incluso podemos llegar al punto de no esperar ninguna respuesta de Dios.
Leí de una maestra de Escuela Dominical que instruía a los niños de su clase para que escribieran a un misionero y le dijeran que estaban orando por él. Ella también les recalcó: “Pero recuerden, niños, que este misionero es un hombre muy ocupado, así que no esperen que les conteste sus cartas.” Bueno, una niñita escribió: “Querido hermano Brown, estamos orando por usted. No esperamos una respuesta.”
Creo que esa es la manera en que oramos muchas veces. Pero Dios ha prometido en el Salmo 91:15 y en Jeremías 33:3, que si invocamos el nombre de Dios, Él contestará.
El Dr. Sidlow Baxter expresó algo acerca de la oración que se grabó en mi mente. Explicó: “Puedo imaginarme a Satanás reuniendo a todos los demonios en el infierno, para discutir qué pueden hacer para destruir a los cristianos. Y Satanás les dijo: ¡Eviten que oren! Porque no importa qué más hagan, si no oran, les podemos vencer siempre. Pero si aprenden a orar, ¡ellos nos vencerán siempre! ¡No dejen que oren!”
Si quiere la oración victoriosa, entonces…
RECONOZCA LA PERSONA SINIESTRA DEL DIABLO
Siempre ha sido el método de Satanás el esconderse detrás de una cortina de mentiras. Pero quiero romper esa cortina y exponer a Satanás por lo que es. Primera Pedro 5:8 enseña: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.”
El Diablo no es un invento de la imaginación de alguien. El es personal, agresivo, inteligente, engañador, destructor. Efesios 6:12 revela: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”
RECONOZCA EL PODER SEDUCTOR DEL DIABLO
ORANDO CON PODER
Sólo la ignorancia se burla del poder del diablo. Es una necedad subestimar su poder. Por eso el Señor Jesús nos enseñó a orar: “Líbranos del mal [o maligno].” ¿Por qué Jesús nos enseñaría a orara así, a menos que Él supiera que existe un poder seductor diabólico, que busca destruirnos? Él lo sabía porque tuvo que enfrentar en carne propia los ataques de Satanás en el desierto (ver Mateo 4:1-11).
La mejor manera para nosotros de enfrentar esa fuerza poderosa, es cuando nos despertamos. Antes de que sus pies toquen el suelo necesita orar: “No nos dejes caer en tentación, y líbranos del maligno.” Esta no es la oración que asegura la puerta por la noche. Es la llave que abre la mañana para diaria liberación y protección.
CONFÍE EN LA PROTECCIÓN SOBERANA CONTRA EL DIABLO
“Tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos.” Es hora de dejar de enfocarse en el maligno imperio de Satanás y enfocarse en el glorioso reino de Dios. “¡Su victoria está en Jesús!
Existen tres acordes en la canción de victoria de la Biblia. El primero es el oscuro y sombrío acorde de la rebelión de Satanás. El segundo es el rojo acorde de la sangre redentora de Jesús. Y el tercero es el dorado acorde del regreso victorioso de Jesús. La batalla es del Señor. Y la victoria es suya, también.
Su reino no puede fracasar. Las llaves de la muerte y el infierno están en las manos del Cordero sin mancha, nuestro resucitado Rey Jesús. Usted no tiene que temer, ni desmayar, ni huir. Puede estar firme en la victoria del Señor, cuando aprende cómo orar.
Dr. Adrián Rogers
0105 VICTORIOUS PRAYER
Versión al español publicada AGOSTO 2009
“Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén” (Mateo 6:9-13).
La oración
victoriosa
Mt. 6:9-13
Usted no puede hacer nada mejor que aprender cómo orar. Como hija o hijo aprender a caminar con su Padre es su primera prioridad. Es su más sublime llamado y le traerá profundo gozo. ¿Pero qué sucede?
Nos sentimos intimidados. Se nos traba la lengua. Luego, cuando aprendemos cuán sencillo es, vienen los problemas. Hay demoras y nos preguntamos si Él esta escuchando. Incluso podemos llegar al punto de no esperar ninguna respuesta de Dios.
Leí de una maestra de Escuela Dominical que instruía a los niños de su clase para que escribieran a un misionero y le dijeran que estaban orando por él. Ella también les recalcó: “Pero recuerden, niños, que este misionero es un hombre muy ocupado, así que no esperen que les conteste sus cartas.” Bueno, una niñita escribió: “Querido hermano Brown, estamos orando por usted. No esperamos una respuesta.”
Creo que esa es la manera en que oramos muchas veces. Pero Dios ha prometido en el Salmo 91:15 y en Jeremías 33:3, que si invocamos el nombre de Dios, Él contestará.
El Dr. Sidlow Baxter expresó algo acerca de la oración que se grabó en mi mente. Explicó: “Puedo imaginarme a Satanás reuniendo a todos los demonios en el infierno, para discutir qué pueden hacer para destruir a los cristianos. Y Satanás les dijo: ¡Eviten que oren! Porque no importa qué más hagan, si no oran, les podemos vencer siempre. Pero si aprenden a orar, ¡ellos nos vencerán siempre! ¡No dejen que oren!”
Si quiere la oración victoriosa, entonces…
RECONOZCA LA PERSONA SINIESTRA DEL DIABLO
Siempre ha sido el método de Satanás el esconderse detrás de una cortina de mentiras. Pero quiero romper esa cortina y exponer a Satanás por lo que es. Primera Pedro 5:8 enseña: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.”
El Diablo no es un invento de la imaginación de alguien. El es personal, agresivo, inteligente, engañador, destructor. Efesios 6:12 revela: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”
RECONOZCA EL PODER SEDUCTOR DEL DIABLO
ORANDO CON PODER
Sólo la ignorancia se burla del poder del diablo. Es una necedad subestimar su poder. Por eso el Señor Jesús nos enseñó a orar: “Líbranos del mal [o maligno].” ¿Por qué Jesús nos enseñaría a orara así, a menos que Él supiera que existe un poder seductor diabólico, que busca destruirnos? Él lo sabía porque tuvo que enfrentar en carne propia los ataques de Satanás en el desierto (ver Mateo 4:1-11).
La mejor manera para nosotros de enfrentar esa fuerza poderosa, es cuando nos despertamos. Antes de que sus pies toquen el suelo necesita orar: “No nos dejes caer en tentación, y líbranos del maligno.” Esta no es la oración que asegura la puerta por la noche. Es la llave que abre la mañana para diaria liberación y protección.
CONFÍE EN LA PROTECCIÓN SOBERANA CONTRA EL DIABLO
“Tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos.” Es hora de dejar de enfocarse en el maligno imperio de Satanás y enfocarse en el glorioso reino de Dios. “¡Su victoria está en Jesús!
Existen tres acordes en la canción de victoria de la Biblia. El primero es el oscuro y sombrío acorde de la rebelión de Satanás. El segundo es el rojo acorde de la sangre redentora de Jesús. Y el tercero es el dorado acorde del regreso victorioso de Jesús. La batalla es del Señor. Y la victoria es suya, también.
Su reino no puede fracasar. Las llaves de la muerte y el infierno están en las manos del Cordero sin mancha, nuestro resucitado Rey Jesús. Usted no tiene que temer, ni desmayar, ni huir. Puede estar firme en la victoria del Señor, cuando aprende cómo orar.
Dr. Adrián Rogers
0105 VICTORIOUS PRAYER
Versión al español publicada AGOSTO 2009
viernes, 24 de julio de 2009
¿ COMÓ ESTÁS UTILIZANDO TUS MANOS PARA EL BIEN?
«ESTAS MANOS ME SALVARON LA VIDA»
por el Hermano Pablo
Era un viejo edificio de apartamentos en la ciudad de Nueva York. El ascensor era tan viejo como el edificio. Rebeca Rosario, al dejar a sus tres hijitas en su apartamento, les dijo: «Vuelvo en seguida. No tengan miedo.» Y la señora fue hasta el ascensor del piso número 14, donde vivía.
Abrió la puerta y dio un paso hacia adentro. Pero en lugar de entrar en la cabina, cayó al vacío. La puerta no debió haberse abierto, pues la cabina estaba en el primer piso. Pero era un edificio viejo, y era, así mismo, un ascensor viejo.
En su desesperación, Rebeca atinó a agarrarse de los cables mohosos del aparato. Sintió el terrible dolor de la raspadura, como fuego brotando de sus manos, pero aminoró la caída. Se quebró ambos tobillos, pero no se mató.
En el hospital, algunos días después, Rebeca mostró sus manos quemadas casi hasta el hueso, y dijo: «Estas manos me salvaron la vida.»
¡Qué significativa la frase de aquella mujer de treinta años de edad! Al caer por el hueco de un ascensor desde el decimocuarto piso, atina a agarrarse de los cables, y al cabo de su odisea declara: «Estas manos me salvaron la vida.»
Las manos son un instrumento maravilloso, genial diseño de Dios. Con ellas se puede empuñar un hacha o un bisturí. Se puede pintar a brochazos un gallinero o, con un delicado pincel, un cuadro como «La Última Cena».
Con las manos se puede proporcionar el puñetazo más violento al enemigo, o la caricia más dulce al ser amado. Se puede con ellas robar descaradamente lo ajeno, o con honradez proveer el pan de la familia. Las manos de Rebeca Rosario sirvieron para salvarle la vida.
Hay en la historia universal otras manos que, sin salvar la vida de quien las extendía, fueron traspasadas para obtener la salvación de la humanidad entera. Fueron las manos benditas del divino Redentor, el Señor Jesucristo. Sus manos fueron clavadas a la cruz del Calvario a fin de que Él diera su vida por la de todo ser humano.
Ahora cualquier persona de cualquier raza, pueblo, color o idioma, de cualquier condición económica, clase social o religión, puede ser eternamente salva con sólo creer que Jesucristo es el Hijo de Dios y que dio su vida en la cruz del Calvario como precio de rescate para su salvación.
Para ser eterna y gratuitamente salvos, basta con que creamos en Jesucristo y lo recibamos como eterno Salvador. Hoy puede ser el día de nuestra salvación.
www.conciencia.net
jueves, 23 de julio de 2009
«NO SÉ SI... CONTARLES... A MIS PADRES»
por Carlos Rey
En este mensaje tratamos el siguiente caso de una joven que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:
«Yo soy una chica de quince años. Hace tiempo, un joven se me declaró, y yo no lo acepté; pero luego de insistirme mucho, me dejé besar....
»Resultó que él tiene diecinueve años y tiene un hijo.... Desde entonces, yo comencé a rechazarlo, y él me dijo que todavía tiene una [cuenta] pendiente conmigo. No sé exactamente [a] qué se refiere, pero tengo miedo. Me habla por Internet y, no sé, me da indirectas.... Él siempre para con chicos que son maleantes, y eso me da miedo. No sé si quiere hacerme daño o [si debo] contarles la verdad a mis padres....
»Si pudiera volver el tiempo atrás, nunca lo habría conocido.... ¡Por favor, ayúdenme! No sé qué hacer. ¡Estoy desesperada!»
Este es el consejo que le dimos:
«Querida amiga:
»¿Sabías que el temor es una alarma que Dios nos dio para advertirnos de que algo anda mal? ¿Qué hacemos cuando suena una alarma contra incendios? ¡Echamos a correr! Y les advertimos a otros acerca del peligro. Así mismo debes reaccionar ante la alarma contra el temor que estás sintiendo....
»Tu inteligencia y sentido común ya te indicaron lo que debes hacer. ¡Sí, cuéntales a tus padres de inmediato! No importa que tal vez no te estés llevando bien con ellos ahora mismo....
»El relato más antiguo de la historia universal tiene que ver con una joven llamada Eva.1 Dios le dijo a Eva que del fruto de los árboles que Él plantó para ella en el jardín, ella podía comer de todos, menos de uno. Eva sin duda tenía la intención de obedecer esa regla. Pero un día, cuando estaba sola, conoció a una criatura que pretendía saber mucho más que ella. Aquella criatura comenzó a tratar de convencerla de que tal regla en realidad no importaba, y que le convendría hacer caso omiso y comer del apetitoso fruto prohibido.
»... Eva... dejó que la criatura, que era Satanás mismo,2 la engañara convenciéndola de que quería lo mejor para ella a diferencia de aquel Ser Supremo que había establecido la regla. Así que, en vez de echar a correr, en vez de contarle a su esposo, en vez de obedecer la regla, Eva comió del fruto. Ese acto sencillo fue el comienzo de los problemas para toda la humanidad.
»Hay varias lecciones buenas que podemos aprender de esa historia verídica de Eva. En primer lugar, al parecer ella no tenía la menor idea de que corría peligro. Esto nos enseña el valor de hablar con nuestros familiares y amigos acerca de ciertos peligros....
»En segundo lugar, podemos aprender de Eva que es muy importante consultar con un amigo de confianza o con un familiar antes de tomar la decisión de comunicarnos con alguien a quien no conocemos....
»Por último, aprendemos que se han establecido las reglas para protegernos. Quizá no nos gusten. Quizá pensemos que limitan nuestras libertades. Y tal vez hasta creamos que el hacer lo que nos place nos conviene más. Pero a la larga, afrontamos serias consecuencias cuando optamos por desobedecer esas reglas.
»¡No seas como Eva!
»Linda y Carlos Rey.»
El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Caso de la semana», y luego el enlace que dice: «Caso 36».
1 Gn 3
2 Ap 12:9; 20:2
En este mensaje tratamos el siguiente caso de una joven que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:
«Yo soy una chica de quince años. Hace tiempo, un joven se me declaró, y yo no lo acepté; pero luego de insistirme mucho, me dejé besar....
»Resultó que él tiene diecinueve años y tiene un hijo.... Desde entonces, yo comencé a rechazarlo, y él me dijo que todavía tiene una [cuenta] pendiente conmigo. No sé exactamente [a] qué se refiere, pero tengo miedo. Me habla por Internet y, no sé, me da indirectas.... Él siempre para con chicos que son maleantes, y eso me da miedo. No sé si quiere hacerme daño o [si debo] contarles la verdad a mis padres....
»Si pudiera volver el tiempo atrás, nunca lo habría conocido.... ¡Por favor, ayúdenme! No sé qué hacer. ¡Estoy desesperada!»
Este es el consejo que le dimos:
«Querida amiga:
»¿Sabías que el temor es una alarma que Dios nos dio para advertirnos de que algo anda mal? ¿Qué hacemos cuando suena una alarma contra incendios? ¡Echamos a correr! Y les advertimos a otros acerca del peligro. Así mismo debes reaccionar ante la alarma contra el temor que estás sintiendo....
»Tu inteligencia y sentido común ya te indicaron lo que debes hacer. ¡Sí, cuéntales a tus padres de inmediato! No importa que tal vez no te estés llevando bien con ellos ahora mismo....
»El relato más antiguo de la historia universal tiene que ver con una joven llamada Eva.1 Dios le dijo a Eva que del fruto de los árboles que Él plantó para ella en el jardín, ella podía comer de todos, menos de uno. Eva sin duda tenía la intención de obedecer esa regla. Pero un día, cuando estaba sola, conoció a una criatura que pretendía saber mucho más que ella. Aquella criatura comenzó a tratar de convencerla de que tal regla en realidad no importaba, y que le convendría hacer caso omiso y comer del apetitoso fruto prohibido.
»... Eva... dejó que la criatura, que era Satanás mismo,2 la engañara convenciéndola de que quería lo mejor para ella a diferencia de aquel Ser Supremo que había establecido la regla. Así que, en vez de echar a correr, en vez de contarle a su esposo, en vez de obedecer la regla, Eva comió del fruto. Ese acto sencillo fue el comienzo de los problemas para toda la humanidad.
»Hay varias lecciones buenas que podemos aprender de esa historia verídica de Eva. En primer lugar, al parecer ella no tenía la menor idea de que corría peligro. Esto nos enseña el valor de hablar con nuestros familiares y amigos acerca de ciertos peligros....
»En segundo lugar, podemos aprender de Eva que es muy importante consultar con un amigo de confianza o con un familiar antes de tomar la decisión de comunicarnos con alguien a quien no conocemos....
»Por último, aprendemos que se han establecido las reglas para protegernos. Quizá no nos gusten. Quizá pensemos que limitan nuestras libertades. Y tal vez hasta creamos que el hacer lo que nos place nos conviene más. Pero a la larga, afrontamos serias consecuencias cuando optamos por desobedecer esas reglas.
»¡No seas como Eva!
»Linda y Carlos Rey.»
El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa el enlace en www.conciencia.net que dice: «Caso de la semana», y luego el enlace que dice: «Caso 36».
1 Gn 3
2 Ap 12:9; 20:2
lunes, 20 de julio de 2009
Cómo obtener Poder Espiritual?
El modo de obtener poder espiritual es la plenitud del Espíritu, lo que significa simplemente ser regido por el Espíritu (Ef. 5: 18). El Espíritu Santo en la vida individual y en la vida corporativa de la iglesia constituye, en efecto, un tema que se repite en esta carta circular que llamamos Efesios. La solución de los problemas que aquejan a la iglesia hoy está en resolver los problemas del cristiano individual, y la solución para estos últimos es una Persona: el Espíritu Santo. El Espíritu es el antídoto para todo error, el poder para toda debilidad, la victoria para toda derrota, y la respuesta para toda necesidad. Está a disposición de todo creyente, por cuanto mora en su corazón y en su vida. La respuesta y el poder ya nos han sido dados porque el Espíritu Santo mora en nosotros. Hace algunos veranos estaba a punto de iniciar un viaje de tres semanas consecutivas para hablar en unos campamentos y dar conferencias, cuando caí con laringitis. Desesperadamente fui a ver al médico, en busca de alguna cura milagrosa que me permitiese cumplir con las obligaciones contraídas para esas tres semanas. Lo único que hizo el médico fue mandarme de vuelta a casa, diciéndome que me metiera en cama y que tomase grandes cantidades de líquidos. Pero no me conformé con esto. Me pareció que no estaba cumpliendo su deber como debía, porque había omitido recetarme algún medicamento potente. Ante mi insistencia, accedió por fin, y me dio unas pastillas sumamente caras y supuestamente potentes. Pero al mismo tiempo me dijo que el descanso y los líquidos contribuirían en forma más efectiva que la medicación. Pero la verdad es que yo no le creí. Por lo menos no obré como si le creyese, ya que comencé a tomar las pastillas fielmente cada cuatro horas al minuto. En cambio, sólo tomaba el agua necesaria para ayudarme a tragar las pastillas. De manera que cada cuatro horas tomaba dos tragos extra de agua. De algún modo logré recuperar la salud; sólo que fue a pesar de mi conducta, y no como consecuencia de ella.
Para acceder al poder espiritual deseo decirle que no existe ninguna fórmula nueva y asombrosamente diferente para adquirir poder espiritual. No existe la posibilidad que surja algo nuevo o que se agregue algo a aquello que Dios ya ha provisto, dado que nos ha concedido al Espíritu Santo para que more en nosotros. Se puede lograr con la misma facilidad que el agua, y no hacen falta pastillas costosas ni programas adicionales. Pero lo lamentable es que la mayoría de los cristianos obran como obré yo cuando tuve aquella laringitis. Buscamos la fórmula nueva, milagrosa, secreta, y pasamos por alto completamente el agua que está a nuestra disposición en forma gratuita. Nos arremolinamos alrededor del predicador que tiene algún nuevo secreto para el éxito, y dejamos en el olvido al Espíritu Santo que nos ha sido dado gratuitamente y que anhela darnos vida en abundancia. No es que necesitemos más de ese Espíritu; pero sí necesitamos desesperadamente conocerlo más, porque en la medida en que aumente nuestro conocimiento de él, crecerán nuestra fe y nuestro poder, y será mayor el control sobre nuestra vida. Con dicho fin hemos escrito este breve artículo. Es el anhelo del autor que su lectura proporcione un mayor conocimiento del Espíritu Santo, impulse a los lectores y estudiantes a entregarse completamente a su dirección, experimentando en plenitud sus muchos ministerios, a fin que el Cristo viviente, nuestro Señor, sea manifestado en la vida de todos los creyentes. Cuando así ocurra, sabremos que hemos aprendido bien la doctrina del Espíritu Santo.
Para acceder al poder espiritual deseo decirle que no existe ninguna fórmula nueva y asombrosamente diferente para adquirir poder espiritual. No existe la posibilidad que surja algo nuevo o que se agregue algo a aquello que Dios ya ha provisto, dado que nos ha concedido al Espíritu Santo para que more en nosotros. Se puede lograr con la misma facilidad que el agua, y no hacen falta pastillas costosas ni programas adicionales. Pero lo lamentable es que la mayoría de los cristianos obran como obré yo cuando tuve aquella laringitis. Buscamos la fórmula nueva, milagrosa, secreta, y pasamos por alto completamente el agua que está a nuestra disposición en forma gratuita. Nos arremolinamos alrededor del predicador que tiene algún nuevo secreto para el éxito, y dejamos en el olvido al Espíritu Santo que nos ha sido dado gratuitamente y que anhela darnos vida en abundancia. No es que necesitemos más de ese Espíritu; pero sí necesitamos desesperadamente conocerlo más, porque en la medida en que aumente nuestro conocimiento de él, crecerán nuestra fe y nuestro poder, y será mayor el control sobre nuestra vida. Con dicho fin hemos escrito este breve artículo. Es el anhelo del autor que su lectura proporcione un mayor conocimiento del Espíritu Santo, impulse a los lectores y estudiantes a entregarse completamente a su dirección, experimentando en plenitud sus muchos ministerios, a fin que el Cristo viviente, nuestro Señor, sea manifestado en la vida de todos los creyentes. Cuando así ocurra, sabremos que hemos aprendido bien la doctrina del Espíritu Santo.
sábado, 18 de julio de 2009
MOMENTOS MINISTERIALES: EN PRESENCIA DEL ESPÍRITU SANTO
LA AYUDA DEL ESPÍRITU SANTO EN TIEMPOS DIFÍCILES.
La única esperanza que tenemos en medio de los eventos mundiales, es ver la vida desde la perspectiva de Dios. Con su ayuda, podemos más que simplemente sobrevivir; podemos vivir la vida abundante y compartirla con otros.
Permítame compartir un versículo: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10). El Todopoderoso Dios quien creó y sostiene todas las cosas por su gracia, en su poder, y para su gloria, descendió de la gloria y se vistió de humanidad. Y cuando regresó a su Padre, nos hizo una promesa: “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.” (Juan 14:18).
Dios quiere llenar a todo creyente con poder, amor y dominio propio. ¿Cómo lo sé? Porque la Palabra de Dios lo promete: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timote 1:7).
Jesús vino a darnos vida abundante en medio de los ataques de Satanás para robar, matar y destruir. ¿Está usted listo para vivir ese estilo de vida? Entonces continúe leyendo.
EL ESPÍRITU SANTO NOS DINAMIZA CON SU PODER
Algunos tenemos “mieditis” acerca del futuro. ¿Sabe por qué estamos temerosos? Porque sentimos que una gran fuerza viene en contra nuestra, mayor que la que está dentro de nosotros.
Debemos creer en la Palabra de Dios que dice: “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?" (Salmo 27:1). Dios es su fortaleza.
¿Quiere usted tener esperanza en medio de la crisis? Entonces aférrese firmemente a la Palabra de Dios que proclama: “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4).
EL ESPÍRITU SANTO NOS ENRIQUECE CON AMOR
EL ESPÃRITU SANTO SU MEJOR AMIGO
El amor es una ponderosa fuerza para vencer el terror y el miedo. Si un terrorista le intimida a usted, él ha ganado. Si un terrorista logra que usted le odie, él ha ganado. Usted afirma: “¡Pero él es nuestro enemigo!” Cierto. No obstante, ¿qué dijo Jesús acerca de nuestros enemigos? Que debemos amarles (Mateo 5:44).
Déjeme decirle la diferencia entre el amor y el temor. El amor busca las oportunidades para dar; el temor es auto protector. El amor no piensa maldad; el temor no ve nada más. El amor nos moviliza hacia otras personas; el temor nos aleja de ellas. El amor es la señal de un creyente confiado en Dios; el temor es una señal de duda.
Le desafío a que encuentre a otra persona de una raza y religión diferente a la suya, y le muestre el amor sanador y esperanzador de Jesús. ¡Qué oportunidad de mostrar la diferencia que Jesús hace en nuestras vidas!
EL ESPÍRITU SANTO NOS ILUMINA CON DOMINIO PROPIO
El terror quiere que huyamos en estampida, pero el Espíritu Santo dice: “Ceñid los lomos de vuestro entendimiento” (1 Pedro 1:13). No deje que el diablo le robe de su mente la sabiduría de Dios. En Cristo, usted tiene toda la sabiduría del cielo a su disposición. En Cristo, usted tiene su sonrisa de gracia sobre usted.
Robert Lewis Stevenson contó la historia de un barco luchando por mantenerse a flote durante una tormenta. Los marineros estaban temerosos, y uno de ellos abandonó su puesto y fue hasta la cabina de mando para ver al capitán. Allí lo vio, con toda su fortaleza física y mental, luchando para mantener al barco alejado de las rocas, y timoneándolo con seguridad.
El capitán se volvió hacia él, y el marinero vio que estaba sonriendo. El marinero regresó donde sus compañeros y les dijo: “Estamos bien.” Pero le preguntaron: “¿Cómo lo sabes?” Él les contestó: “He visto el rostro del capitán, y él me sonrió.”
Existen sólo dos lugares en el mundo en donde no hay ninguna esperanza. Uno es el infierno, porque cuando usted está en el infierno, ha perdido toda esperanza. El otro es el cielo, porque ahí usted no necesita ninguna esperanza. Tanto y en cuanto Dios reina (y Él siempre reinará), hay esperanza. No necesitamos estar aterrorizados por nuestro adversario.
Contemple fijamente el rostro de Jesús. Dé un vistazo a todo lo demás. Dios todavía está en el trono.
La única esperanza que tenemos en medio de los eventos mundiales, es ver la vida desde la perspectiva de Dios. Con su ayuda, podemos más que simplemente sobrevivir; podemos vivir la vida abundante y compartirla con otros.
Permítame compartir un versículo: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10). El Todopoderoso Dios quien creó y sostiene todas las cosas por su gracia, en su poder, y para su gloria, descendió de la gloria y se vistió de humanidad. Y cuando regresó a su Padre, nos hizo una promesa: “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.” (Juan 14:18).
Dios quiere llenar a todo creyente con poder, amor y dominio propio. ¿Cómo lo sé? Porque la Palabra de Dios lo promete: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timote 1:7).
Jesús vino a darnos vida abundante en medio de los ataques de Satanás para robar, matar y destruir. ¿Está usted listo para vivir ese estilo de vida? Entonces continúe leyendo.
EL ESPÍRITU SANTO NOS DINAMIZA CON SU PODER
Algunos tenemos “mieditis” acerca del futuro. ¿Sabe por qué estamos temerosos? Porque sentimos que una gran fuerza viene en contra nuestra, mayor que la que está dentro de nosotros.
Debemos creer en la Palabra de Dios que dice: “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?" (Salmo 27:1). Dios es su fortaleza.
¿Quiere usted tener esperanza en medio de la crisis? Entonces aférrese firmemente a la Palabra de Dios que proclama: “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4).
EL ESPÍRITU SANTO NOS ENRIQUECE CON AMOR
EL ESPÃRITU SANTO SU MEJOR AMIGO
El amor es una ponderosa fuerza para vencer el terror y el miedo. Si un terrorista le intimida a usted, él ha ganado. Si un terrorista logra que usted le odie, él ha ganado. Usted afirma: “¡Pero él es nuestro enemigo!” Cierto. No obstante, ¿qué dijo Jesús acerca de nuestros enemigos? Que debemos amarles (Mateo 5:44).
Déjeme decirle la diferencia entre el amor y el temor. El amor busca las oportunidades para dar; el temor es auto protector. El amor no piensa maldad; el temor no ve nada más. El amor nos moviliza hacia otras personas; el temor nos aleja de ellas. El amor es la señal de un creyente confiado en Dios; el temor es una señal de duda.
Le desafío a que encuentre a otra persona de una raza y religión diferente a la suya, y le muestre el amor sanador y esperanzador de Jesús. ¡Qué oportunidad de mostrar la diferencia que Jesús hace en nuestras vidas!
EL ESPÍRITU SANTO NOS ILUMINA CON DOMINIO PROPIO
El terror quiere que huyamos en estampida, pero el Espíritu Santo dice: “Ceñid los lomos de vuestro entendimiento” (1 Pedro 1:13). No deje que el diablo le robe de su mente la sabiduría de Dios. En Cristo, usted tiene toda la sabiduría del cielo a su disposición. En Cristo, usted tiene su sonrisa de gracia sobre usted.
Robert Lewis Stevenson contó la historia de un barco luchando por mantenerse a flote durante una tormenta. Los marineros estaban temerosos, y uno de ellos abandonó su puesto y fue hasta la cabina de mando para ver al capitán. Allí lo vio, con toda su fortaleza física y mental, luchando para mantener al barco alejado de las rocas, y timoneándolo con seguridad.
El capitán se volvió hacia él, y el marinero vio que estaba sonriendo. El marinero regresó donde sus compañeros y les dijo: “Estamos bien.” Pero le preguntaron: “¿Cómo lo sabes?” Él les contestó: “He visto el rostro del capitán, y él me sonrió.”
Existen sólo dos lugares en el mundo en donde no hay ninguna esperanza. Uno es el infierno, porque cuando usted está en el infierno, ha perdido toda esperanza. El otro es el cielo, porque ahí usted no necesita ninguna esperanza. Tanto y en cuanto Dios reina (y Él siempre reinará), hay esperanza. No necesitamos estar aterrorizados por nuestro adversario.
Contemple fijamente el rostro de Jesús. Dé un vistazo a todo lo demás. Dios todavía está en el trono.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)