martes, 20 de enero de 2009

Mil espejos

Proverbios 15:1 (NVI)
La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego.


Hace tiempo en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada. Cierto día, un perrito, buscando refugio del sol, logro meterse por un agujero, una vez dentro, llego a una habitación en la cual había mil perritos mas.

El perrito del cuento comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco. Los otros mil perritos hicieron lo mismo. Luego sonrió y ladró alegremente, se quedo sorprendido al ver que los mil perritos también le sonreían y ladraban alegremente con el. Cuando salió de la habitación se quedo pensando: "!Que lugar tan agradable! !Voy a venir mas seguido a visitarlo!"

Tiempo después, otro perrito entro al mismo sitio, pero a diferencia del anterior, este perrito, al ver a los otros mil perritos se sintió amenazado ya que lo estaban mirando de manera agresiva. Empezó a gruñir; y de inmediato vio como los mil perritos le gruñían a el también. Cuando este perro salió de la habitación pensó: "!Que lugar tan horrible es este! !Nunca mas volveré a entrar allí!"

Al alejarse de la casa podía verse un letrero que decía: "La casa de los mil espejos".

Es impresionante el efecto que tiene la expresión de nuestro rostro, aún si no hablamos este habla por nosotros, una expresión del rostro invita amablemente una conversación o rechaza tajantemente un acercamiento.

¿Cómo andamos por la vida?, alegres, con un rostro amable como el primer perrito de la historia, o enojados, ansiosos, gruñones como el segundo. ¿Cómo respondemos a los rostros gruñones o a los alegres?, la Biblia habla acerca de la respuesta en Proverbios 15:1 cuando dice “La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego.”

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